«Una pesadilla», los primeros días del confinamiento me despertaba pensando que todo era un mal sueño, que mi cerebro estaba escribiendo un guion kafkiano, hasta que mi mente se volvía a centrar en la realidad y aceptar la situación.

Muchos tenemos la misma sensación estos días, el miedo a enfermar nosotros y nuestros seres queridos, el temor a no poder pagar los recibos mensuales, bien porque somos autónomos o porque nuestra empresa vaya a hacer un ERTE, la sensación de angustia de no poder salir de casa y lo peor les viene a las personas que luchan contra la enfermedad o que tienen un familiar que la padece, sin poder atenderle y en el caso de fallecimiento tampoco tener la oportunidad de pasar el duelo con él.

Cada persona padece una situación diferente, algunas lo están afrontando en soledad, otras en un piso pequeño con los niños, parejas que no pasaban por su mejor momento y ahora tienen que verse 24 horas al día, en fin, cada caso tiene sus particularidades.

Además estamos expuestos a información por todas las vías posibles, noticias alarmantes, números de contagiados y fallecidos, bulos…

Todas estas situaciones nos generan unos sentimientos muy normales como el miedo, la ansiedad o la depresión, nos vamos a centrar en las dos primeras.

El miedo es una emoción que todos tenemos, es adaptativa e imprescindible para nuestra supervivencia. Nos hemos cansado de oír la frase «el miedo es libre», gracias a ello somos más cautos y sensatos, no hay que preocuparse por sentir miedo de vez en cuando.

Otra cosa es la ansiedad, también es normal sentirla, el problema viene cuando se presenta de manera muy frecuente y duradera, si es muy intensa nos incapacita, nos impide pensar y actuar de manera realista.

Aceptación

Lo primero es asumir que todos vamos a pasarlo mal, tendremos momentos «de bajón» y otros mejores, hay que identificar los pensamientos que nos generan malestar, intentar aceptarlos y compartirlos, sólo de esta manera van a poder ser canalizadas.

Hay que ser realistas con nuestra situación para no reforzar el miedo, sólo de esta manera conseguiremos que no se convierta en ansiedad.

Enfrentarnos al miedo

Una vez que hayamos aceptado la situación, debemos evitar anticiparnos a situaciones que no sabemos si se van a dar en un futuro, es muy normal que tengamos pensamientos del tipo:

 «A ver si me voy a contagiar y se lo voy a pegar a mi madre que está sola»

«Me van a despedir y no me va a llegar el dinero para pagar todos los recibos»

Todos estos sentimientos de miedo son muy humanos y nos pueden llevar a generar ansiedad. A todo esto se une la imposibilidad de salir a la calle que nos hace más indefensos y la soledad que provoca en muchas personas.

Es muy importante expresar los sentimientos, no reprimirlos, los demás nos ayudarán, nos comprenderán, una cosa buena, es que ahora tenemos tiempo para escuchar y consolar a las personas que peor lo están pasando.

Consejos para una buena salud mental durante el aislamiento

  • Es importante mantener unas rutinas de lunes a viernes y el fin de semana también conviene saltárnoslas un poco para despejarnos.
  • Hacer ejercicio diario, aparte de los beneficios físicos, nos ayudará a despejar nuestra mente.
  • Realizar las actividades para las que normalmente no tenemos tiempo y que el único fin que tengan sea disfrutar, como leer, ver series o películas, jugar a algún juego, manualidades…
  • Mantenerse las relaciones sociales, se ha puesto muy de moda en estos días, las videollamadas con amigos, aperitivo online, hasta fiestas de disfraces se pueden hacer. En el caso de las personas mayores, mantener el contacto telefónico con ellos.
  • A las 8 de la tarde salir a aplaudir a la gente que está dándolo todo en esta crisis, es otra manera muy saludable de reconocer a los demás la ayuda que están prestando, de ver a los vecinos, que también están en nuestra misma situación, esto genera empatía.
  • Aunque muchos no lo crean las terapias de relajación funcionan, ya que nos ayudan a mantenernos en el momento presente y a entender lo que estamos sintiendo.

Nosotros desde Impulsa Neuropsicología hemos habilitado el canal de terapia online para todas las personas que puedan necesitar ayuda psicológica profesional.

En fin, esta situación genera altruismo y está sacando lo mejor de la mayoría de las personas. Somos todos un equipo y hay que remar todos juntos, si se cae el de al lado le ayudo a levantarse, nos tenemos que apoyar todos, que nadie se quede atrás. Debemos ser solidarios y así saldremos antes de esta crisis.

Os dejamos un vídeo con un ejercicio de relajación muscular progresiva de Jacobson.

 

Jaime Naranjo Alcaide

Neuropsicólogo

M-32592

 

 

 

 

 

 

 

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