Después de un ACV es posible que la persona que lo sufre se comporte de una manera distinta a como lo hacía antes del ictus. Esto ocurre porque los daños que sufre el cerebro pueden afectar a las emociones y a la conducta del afecta. Para los familiares es muy difícil entender estos cambios, a continuación os explicaremos las principales alteraciones de personalidad que se pueden producir y como afrontarlos.

Cambios de personalidad

Los cambios de personalidad son modificaciones en el carácter normal de las personas. Tanto el razonamiento como el comportamiento pueden resultar afectados. Si los cambios son de poca importancia, a veces ni se notan. Sin embargo, los cambios de más importancia pueden influir en las relaciones con los demás.

Los cambios de personalidad son frecuentes tras un derrame cerebral. Son además los cambios más difíciles de afrontar. No todos son cambios permanentes ya que algunos pueden desaparecer con el tiempo. Los cambios de personalidad que necesitan una especial vigilancia son: la actitud centrada en sí mismo, la inestabilidad emocional, la apatía y la depresión. Usted como cuidador podrá observar también algunos problemas de conducta. Quizás su ser querido se irrite o se frustre fácilmente. Posiblemente presente conductas impulsivas llegando incluso a mostrarse agresivo físicamente.
Es importante que el cuidador principal busque ayuda para evitar la sobrecarga. En Impulsa Neuropsicología podemos ayudarte.
No es nada fácil afrontar los cambios de personalidad de un ser querido. Debe hablar con los profesionales de la salud. Ellos podrán recomendar tratamientos o técnicas para enfrentarse a esos cambios. Piense también en la posibilidad de participar en un grupo de apoyo. A menudo es muy útil charlar con otros cuidadores.

Labilidad emocional

La inestabilidad emocional se refiere a un estado de fuertes emociones. Estas emociones siempre están a punto de salir y son difíciles de controlar. Las personas afectadas se angustian o lloran con más facilidad. Con frecuencia, los supervivientes de un ACV sufren profundas variaciones en su estado de ánimo. Pueden pasar de la alegría a la tristeza en cuestión de pocos minutos. Sus reacciones ante los hechos de la vida diaria pueden ser imprevistas.

• Muestre paciencia. Su ser querido no se comporta así intencionalmente . Explíquele que las emociones que siente son consecuencia de la enfermedad.

• Hable con familiares o amigos. Ayúdelos a entender que los afectados por un ictus tienen dificultad para controlar sus emociones.

• Reste importancia a esas conducta y no interrumpa lo que usted esté haciendo.

• Cambie de tema o desvíe la atención de su ser querido hacia otra cosa.

Actitud centrada en sí mismo

Muchos pacientes acaban centrándose más que nada en su propia situación. Es posible que muestren falta de empatía, es decir, la incapacidad para comprender los sentimientos de los demás.

• Ayude a su ser querido cuando no se muestre considerado para que se dé cuenta de ello.

• Recuerde cariñosamente a su ser querido que debe comportarse amablemente.

• Felicite a su ser querido cuando haga algo por los demás.

Apatía

La apatía es la falta de motivación. No es lo mismo que el cansancio o la depresión. Las personas con apatía apenas muestran emociones o sentimientos. Con frecuencia, pierden el interés de realizar ciertas actividades. .

Depresión

Tras un ACV, algunos pacientes presentan sentimientos negativos. Quizá piensen que nada mejorará. La depresión es una respuesta común ante las complicaciones que puede traer el derrame cerebral.

Cambios de conducta

Con frecuencia, los afectados por un derrame cerebral se muestran impulsivos, frustrados, irritados o agresivos. No es fácil afrontar estos cambios de conducta en un familiar. Consejos para el cuidador:

• Es difícil enfrentarse a los cambios de personalidad de un ser querido. No olvide que son consecuencia de los daños producidos por el ictus. Intente no tomarlo como algo personal.

• Trate de no comparar a la persona como era antes y como es ahora.

• Busque ayuda profesional o participe en un grupo de apoyo. Puede ser útil comentar sus inquietudes con otras personas.

• No deje de lado su propia vida. Esto lo ayudará a evitar la sobrecarga del cuidador.
Recuerde
• Hable con los profesionales de la salud sobre los cambios de personalidad de su ser querido.

El neuropsicólogo es la persona idónea para evaluar y elaborar un programa de intervención para rehabilitar al paciente. Además de prestar apoyo psicológico a los familiares para ayudarles a entender y manejar estas alteraciones.

Jaime Naranjo Alcaide. Neuropsicólogo.

M-32592

 

 

2 respuestas a “Cambios emocionales y conductuales tras un Accidente Cerebrovascular (ACV)

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