La corteza cerebral está divida en varias estructuras que se conocen como lóbulos cerebrales. Concretamente, en la corteza cerebral existen cinco lóbulos diferentes. Cada uno de ellos presenta una estructura determinada y se encarga de desempeñar actividades y funciones distintas. Aunque muchas son compartidas.

Los Lóbulos cerebrales se encuentran simétricamente organizados en los dos hemisferios cerebrales.

Funciones y características:

Lóbulo Frontal

Es el  lóbulo más grande  de nuestro cerebro. Se caracteriza por su papel en el procesamiento de funciones cognitivas más complejas tales como la planificación coordinación, ejecución y control de la conducta. Por extensión, también hace posible el establecimiento de metas, la previsión, la articulación del lenguaje y la regulación de las emociones. Además, del lóbulo frontal nace la capacidad para tener empatía y establecer la teoría de la mente.

En definitiva, es uno de los lóbulos cerebrales con un papel más destacado en las funciones que relacionaríamos de un modo más directo con la inteligencia, la planificación y la coordinación de secuencias de movimientos voluntarios complejos.

Lóbulo Parietal

Se sitúa en la zona que recae bajo el hueso parietal. Es decir, se ubica en las partes medias y laterales de la cabeza.

Está relacionado con la percepción de los estímulos táctiles, la presión, la temperatura o el dolor (corteza somatosensorial). 

También está implicado en el conocimiento de los números y control de movimientos.

Lóbulo Temporal

Los lóbulos temporales se encuentran a la altura de las sienes. Localizado por debajo de la cisura central o de Rolando.

Relacionado con la percepción y el reconocimiento de estímulos auditivos y con la memoria (hipocampo). Fundamental para el reconocimiento de rostros y de voces. Una lesión en esta área podría provocar prosopagnosia o incapacidad para reconocer caras.

Lóbulo Occipital.

El occipital es el más pequeño de los cuatro lóbulos principales de la corteza cerebral. Se encuentra en la zona posterior del cráneo, cerca de la nuca. Localizado en la parte posterior del cerebro, por detrás de los lóbulos parietal y temporal.

El lóbulo occipital está dividido en diferentes áreas, cada una de ellas se encarga del procesamiento de una serie de funciones determinadas. Las más importantes son:

  1. Elaboración del pensamiento y la emoción.
  2. Interpretación de imágenes.
  3. Visión.
  4. Reconocimiento espacial.
  5. Discriminación del movimiento y colores.

Lóbulo de la Ínsula 

Situado en el fondo de la cisura de Silvio. No es visible desde la parte externa del cerebro. Por eso muchas veces no es considerado como un lóbulo.

Está relacionado con el sistema límbico y, por lo tanto, con las emociones. Varios experimentos han mostrado que la ínsula desempeña un papel importante en la experiencia del dolor y la experiencia de un gran número de emociones básicas, tales como el amor, el miedo, el disgusto, la felicidad o la tristeza.

Jaime Naranjo Alcaide. Neuropsicólogo.

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