Con el término “pseudodemencia” se han venido identificando todas aquellas alteraciones cognitivas que pueden encontrarse en distintos procesos psiquiátricos, fundamentalmente en la depresión, aunque también pueden verse en la manía o en la esquizofrenia. Puede confundirse con demencias como el Alzheimer , por eso hay que ser muy preciso en el diagnóstico.

Existen una serie de criterios diagnósticos:

  1. El deterioro de la memoria, aprendizaje y funciones relacionadas con la cognición está provocado por una enfermedad psiquiátrica.
  2. Deterioro brusco, no progresivo y posiblemente reversible al tratar el trastorno primario.
  3. Cuando no puede ser identificado un proceso neuropatológico o, si tal proceso existe, es insuficiente para explicar la gravedad del déficit cognitivo.

La pseudodemencia depresiva no es en realidad una demencia, sino que se trata de una sintomatología asociada a un trastorno psiquiátrico preexistente (en el 75% de los casos una depresión) que se inicia con alteraciones del estado de ánimo y luego da paso a un estado depresivo caracterizado por la inacción y el aislamiento. Aparecen algunos síntomas cognitivos similares a las demencias, como trastornos de la memoria (inmediata y remota), falta de atención y concentración, confusión, desorientación espacio-temporal o alteraciones del juicio. Por último, se producen alteraciones del comportamiento, pérdida de habilidades sociales e inactividad.

Cuando la pseudodemencia depresiva se produce en personas mayores de 60 años, la similitud de los síntomas conlleva el riesgo de confundirla con un inicio de demencia real y no ser correctamente diagnosticada.  La ausencia de anomalías cerebrales significativas en los estudios de diagnóstico por imagen puede ofrecer un elemento diferencial importante. Además, la depresión suele estar asociada a cualquier tipo de demencia. Es difícil saber que viene antes el huevo o la gallina.

Otra de las diferencias fundamentales con la demencia es que la pseudodemencia depresiva se inicia de forma aguda y tiene una progresión rápida.

También hay diferencias en cuanto al tipo de memoria afectada, ya que en este caso afecta simultáneamente a la inmediata y la remota, cuando en las demencias la memoria inmediata es la primera en sufrir un deterioro.

La pseudodemencia depresiva es en la mayoría de los casos un problema reversible y por tanto curable, ya que los pacientes responden al tratamiento con antidepresivos. Aunque hay que señalar que algunos acaban desarrollando una demencia real, a pesar del tratamiento.

El tratamiento de Pseudodemencia depende de los signos y síntomas exhibidos por los pacientes. Si se asocia con la depresión y no se trata, el pronóstico puede ser malo con altas probabilidades de complicaciones en los pacientes.

Recomendaciones para familiares de pacientes con Pseudodemencia:

  • Establecer un programa de actividades durante el día, que incluya actividades físicas, de relajación y ocio, basado en la salud general del paciente.
  • Evitar el estrés y la sobreexposición de actividades.
  •  Limitarle el acceso a medicamentos y a sustancias tóxicas.
  • Mantenerlo orientado en tiempo, espacio y persona.
  • Hablarle de frente y despacio, mirarle a los ojos.
  • Mostrarle comprensión y cariño.
  • Buscar ayuda profesional. El Neuropsicólogo es el profesional adecuado para ello ya que además de tratar los problemas cognitivos también se ocupará de la depresión que es la fuente original de los problemas.

Jaime Naranjo Alcaide. Neuropsicólogo.

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