Hoy queríamos hacer un homenaje al primer premio Nobel de Medicina español, Santiago Ramón y Cajal (Petilla de Aragón 1852- Madrid 1934) compartió está distinción en 1906 con Camilo Golgi “En reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del Sistema Nervioso”. La teoría neuronal de Cajal supuso la mayor revolución en el campo de la neurociencia de todos los tiempos.

Cuando llegó a Madrid en 1887 Ramón y Cajal descubrió el método de tinción de Golgi,  una reacción química que coloreaba células cerebrales aleatorias. Este método, desarrollado por el científico italiano Camillo Golgi, permitía ver los detalles de una neurona completa sin la interferencia de sus vecinas. Ramón y Cajal refinó la técnica de Golgi y, con los detalles obtenidos de las imágenes más nítidas, revolucionó la neurociencia.

Ramón y Cajal escribió su “Doctrina de la Neurona” : la teoría de que las neuronas eran células cerebrales individuales, lo cual hizo que se diera cuenta de cómo estas células cerebrales individuales envían y reciben información; eso constituye la base de la neurociencia moderna.

La teoría de Ramón y Cajal describía cómo fluía la información en el cerebro. Las neuronas eran unidades individuales que se comunicaban unas con otras de manera direccional a través del espacio entre ellas, al mandar información desde unos largos apéndices llamados axones hacia las dendritas ramificadas.

Una de las aportaciones fundamentales de Cajal a la neurociencia fue el descubrimiento de las sinapsis. El bello lenguaje poético de Cajal al hablar de las conexiones entre las neuronas no tuvo el éxito del término sinapsis acuñado por Sherrington. Pero fue Cajal quien descubrió la estructura e interpretó, correctamente, su función. Las sinapsis ejercen un papel fundamental en la teoría neuronal. Cajal describió la organización topográfica básica de circuitos neuronales completos y esta descripción anatómica iba siempre acompañada de una interpretación.

Cajal creía en la plasticidad sináptica, citemos sus palabras publicadas en la Revista de Ciencias Médicas en 1894: “…la corteza cerebral semeja un jardín poblado de innumerables árboles, las células piramidales, que gracias a un cultivo inteligente pueden multiplicar sus ramas, hundir más lejos sus raíces y producir flores y frutos cada día más exquisitos”. Probablemente nadie ha definido con un lenguaje tan evocador la plasticidad del sistema nervioso. Hoy en día el concepto de plasticidad sináptica está firmemente establecido y una de las estructuras que está siendo más utilizada para estudiar este fenómeno son las espinas dendríticas, descritas por Ramón y Cajal por primera vez en 1888.

Aquí os dejamos un breve vídeo de cómo se forjó la Teoría Neuronal.

Jaime Naranjo Alcaide. Neuropsicólogo.

 

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