La plasticidad neuronal es la facultad del cerebro para recuperarse y reestructurarse. Esta capacidad adaptativa del cerebro, le permite reponerse a trastornos o lesiones.

Ramón y Cajal fue el primero en proponer el concepto de plasticidad como base física del aprendizaje y la memoria (Morgado, 2005). Basándose en la observación de preparaciones histológicas propuso que el aprendizaje producía cambios estructurales, siendo estos cambios estrictamente necesarios para la formación de nuevas memorias (Mayford et al., 2012).

La plasticidad cerebral hace que nuestra capacidad de adaptarnos a situaciones cambiantes sea muy alta.

El cerebro está constantemente creando nuevas conexiones neuronales y evolucionando, alterando las ya existentes para adaptarse a nuevas experiencias, aprendiendo de la conducta y la nueva información para crear nuevos recuerdos.

Las neuronas que utilizamos con mayor frecuencia desarrollan conexiones más fuertes y las que nunca o rara vez se utilizan mueren.

En los Accidentes Cerebrovasculares y Traumatismos Craneoencefálicos se produce una lesión en el momento de los mismos, poco a poco la lesión se va recuperando debido al crecimiento dendrítico, la formación de nueva sinapsis, la reorganización funcional en el área lesionada, o la participación de otras áreas cercana u homólogos del hemisferio contralateral.

La investigación científica en pacientes con Daño Cerebral Adquirido, ha permitido reconocer la posibilidad de recuperación parcial o total de las funciones perdidas, observándose una restitución de las zonas afectadas. Estos mecanismos se producen de manera espontánea y se ven claramente beneficiados por la intervención terapéutica.

Plow, et al (2009), ha demostrado que el sistema nervioso se remodela continuamente a lo largo de la vida y tras el daño por ACV, mediante la experiencia y el aprendizaje en respuestas a la actividad.

Una de las variables más importante en la neuroplasticidad es la edad. Cuanto más joven es un cerebro más capacidad de aprender tendrá, pero en los últimos años se ha descubierto que esta capacidad dura toda la vida. Nunca es tarde para aprender un idioma por ejemplo.

Una persona joven tendrá mayor neuroplasticidad que un anciano,  pero está nunca desaparece. Nuestro estilo de vida nos puede ayudar a aumentar o disminuir la posibilidad de tener un ACV. Es muy importante, para la rehabilitación, realizar actividades de fisioterapia, terapia ocupacional y ejercicios de Estimulación Cognitiva con el Neuropsicólogo. Practicar entrenamiento cognitivo, mantener nuestro cerebro activo hace que sea más eficiente, al igual que nos pasa con el ejercicio físico para nuestro cuerpo.

Os dejamos un vídeo muy interesante del programa Redes en el que nos habla de la importancia de ejercitar el cerebro para moldear el cerebro.

Jaime Naranjo Alcaide. Neuropsicólogo.

 

 

 

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